Caminando por La Vera

Desde Plasencia, tras una visita a Arroyomolinos y Pasarón, llego a Jaraiz, la población de mayor entidad de la comarca por el número de habitantes. Después de la obligada la visita al poco nutrido museo del pimentón, producto emblemático de estas tierras, me dirijo al paraje del Charco. En este ameno lugar, el agua de la garganta se remansa y retiene mediante una presa a modo de estanque donde el vecindario suele acudir a bañarse o tomar el sol tumbado en la arena depositada en la orilla. El día es caluroso y apetece refrescarse en estas frías aguas que bajan de la sierra de Gredos. O descansar en una de las cantinas mientras se restauran las fuerzas antes de llegar a la próxima estación.

Cuacos de Yuste es famoso por el monasterio donde se retiró y pasó sus últimos días aquel gran emperador que fuera rey de España. Después de la obligada visita al monasterio, desde la explanada en la  que se alza la portada sale una ruta que me conduce a Garganta la Olla. Emprendo la marcha sin preocuparme por el regreso pues, aunque la tarde está avanzada, es noche de plenilunio por lo que la vuelta promete convertirse en un agradable paseo. Desde el mirador de la Serrana puedo observar una estupenda vista del pueblo. Después de recorrer las calles del lugar entro en una taberna de la plaza donde elijo un cabrito cochifrito para comer regado con un vino de pitarra.

Emprendo el regreso acompañado por una luna como un queso en la tibia noche de verano. Por el camino, no puedo quitarme de la cabeza lo que me contaron en el pueblo sobre una Serrana salteadora de caminantes incautos:

Allá en Garganta la Olla,
en la Vera de Plasencia,
salteóme una serrana
blanca, rubia, ojimorena.

Aldeanueva me recibe en plenas fiestas. Así que aprovecho para hacer un alto en el camino y disfrutar con el vecindario de sus renombradas fiestas del Cristo de la Salud. A la mañana siguiente asisto a la procesión con la actuación de los danzantes bailando al son de la gaita y el tamboril ante el Cristo mientras entrechocan unos palitroques. En los días de labor, los lugareños se afanan con el cultivo del tabaco y el pimentón. Con el progreso el pueblo ha perdido el encanto de otro tiempo, ahogado por una serie de impersonales edificios que afean el conjunto…

En busca de mejores perspectivas, abandono el lugar desviándome de la carretera principal para dirigirme a Guijo de Santa Bárbara. Es el día elegido para la tranhumancia del ganado: Manadas de vacas suben al pueblo para alcanzar los pastos de verano de la ermita de Las Nieves.

Encaramado en la montaña junto al curso alto de la garganta Jaranda llego hasta el pueblo más encumbrado de la comarca. Tras admirar la tradicional arquitectura serrana paseando por sus calles, me encamino con la mochila a la espalda hasta alcanzar la portilla de La Jaranda. Todo un reto para senderistas y caminantes. Es un cálido sábado de julio y mucha gente acude a la garganta para refrescarse en alguno de sus numerosos charcos que forma a lo largo de su recorrido: Los más cómodos se quedan en los que se forman junto al puente por donde pasa la carretera que asciende al pueblo. Algunos pocos, más atrevidos, se aventuran por un estrecho sendero hasta el charco del Trabuquete. Una poza de cierta profundidad con sus cascada y todo. En pos de la tranquilidad y del contacto sosegado con la naturaleza, abandono el vocerío familiar y remonto la corriente siguiendo una senda bien marcada que pasa por los parajes conocidos como la majada de la Cicuta y Piemesaillo con sus chozos de piedra techados de retamas o escobas.

El camino serpea de un lado a otro el curso de agua sorteando la corriente mediante una serie de rústicos puentecillos de piedra y madera. Prosigo siempre arrullado por el rumor de las cascadas que vierten en alguna poza, como la de las Estacas. Es el momento de recuperarse del cansancio con un chapuzón en estas aguas fresquísimas y trasparentes. Con la única y reconfortante compañía de la naturaleza y de sus habituales inquilinos. Desde las altas peñas un rebaño de cabras monteses me observan con sorprendida curiosidad. La bajada con el sol puesto resulta un agradable y relajante paseo.

En Jarandilla, nos llama la atención su castillo, hoy acondicionado como Parador de Turismos. El pueblo se extiende a lo largo de la carretera principal que atraviesa la comarca. Como su vecino Villanueva (en cuya fiesta se debe encontrar todo el mocerío al reclamo del botellón que, para desencanto del viajero, también proliferan en las fiestas veraniegas de estos apacibles parajes). Y como Losar,  el siguiente pueblo.

Lo primero que llama la atención del viajero son las curiosas figuras esculpidas en los setos vegetales que bordean la calzada a lo largo de la travesía.  Y como todos los pueblos de la comarca, Losar cuenta con su garganta: Aquí la gente en verano busca la sombra y la frescura de las gargantas Vadillo y Los Cuartos, entre otras, porque este pueblo presume de tener varias de ellas. Tras el chapuzón correspondiente, es momento de repostar en algunos de sus restaurantes y buscar una posada donde alojarse. También me propongo hacer una visita de cortesía a Viandar y Robledillo en señal de buena vecindad.

Con las fuerzas y el aliento recuperado, tras un descanso reparador me dirijo caminando desde Viandar hasta Valverde.

Famoso en el mundo entero por los empalaos, impresionante manifestación de fe, hoy un tanto desvirtuada y convertida en reclamo turístico, convoca cada jueves santo una multitud que acude a presenciar el espectáculo. ¿Quién no ha oído hablar de los empalaos? Además de sus tradiciones, Valverde ha sabido conservar su fascinante arquitectura verata, en esto se lleva la palma. Hay que pasear por sus calles contemplando las fachadas con sus voladizos, balconadas y corredores; sin prisas, sin perderse un detalle, recreándose en sus rincones y plazoletas como la de la picota; en sus fuentes y en sus regueras siempre con el agua corriendo encauzadas por el medio de la calle… Desde este lugar se pueden hacer varias rutas, en esta ocasión parto desde la Plaza para seguir por una calle que me lleva a la ermita del Cristo del Humilladero, creo que se llama así, ya en las afueras del pueblo; el camino pasa por la garganta Naval hasta la fuente de Las Jaras.

Pero como el trayecto no ha resultado más corto de lo esperado, me da tiempo para llegar siguiendo otro camino hasta al próximo pueblo.

Y si Valverde es conocida por los empalaos, su vecina Villanueva lo es por el no menos afamado y controvertido Pero Palo, que se celebra en carnavales. Aunque el ladrillo y el cemento van relegando a los materiales autóctonos en nuevos edificios, este aún conserva un hermoso muestrario de arquitectura tradicional, destacando su interesante Plaza Mayor, donde me recreo captando algunas instantáneas para llevar de recuerdo antes de abandonar este encantador pueblo declarado conjunto histórico-artístico.

Con la visita a Madrigal y al airoso puente sobre la garganta de Alardos, damos por terminado el viaje. No sin antes, dirigir una ávida mirada al pico culminante del Sistema Central, el del Moro Almanzor ya cerca de Candeleda en tierras castellanas. En un intento de aproximación, aunque no cuento ni con el tiempo ni con las fuerzas necesarias, sigo la ruta  que partiendo del pequeño pueblo de El Raso lleva al castro celta (otra sorpresa y otra historia). Tras la inevitable parada, continúo la marcha. Desde la altura el impresionante morrión del caudillo árabe me lanza una mirada desafiante, que se convertirá en despectiva ante mi retirada. Pero no es un adiós, sino un “hasta luego”. Prometo regresar para emprender la conquista de la alta cumbre de Gredos.

  • Pulse sobre una miniatura para activar el carrusel de diapositivas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • La Vera en PhotoPeach (Click en la imagen)

La Vera

Ser en la vida romero

La Cruz de CaravacaSanto Toribio de LiébanaEl agua en Las HurdesCinco hojas de higuera • Un castillo, un puente, un monasterioAquí viene el mayoRenaciente maravilla • Cuatro lugares de La ManchaPor tierras de ToledoUna postal navideñaLas fuentes del GuadianaCaminando por La VeraPatios cordobesesMadrid, Madrid, Madrid…

INICIOSUBIR

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s